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Iglesia de San Jerónimo El Real

14/03/2020

No se puede entender el origen de Madrid sin conocer la existencia de esta iglesia de los Jerónimos. Fueron durante siglos, estos monjes jerónimos, quienes se encargaron de alojar a los reyes españoles en su frecuente cambio de residencia y de cuidar los aposentos donde pasarían la noche y descansar, suministrarles comida caliente, y una misa para reconfortar el alma de sus majestades tras aquellos agotadores viajes como Corte itinerante.

 

Inicialmente los monjes se ubicaban junto al rio Manzanares en el Monasterio Santa María del Paso, muy cerca de la actual Ermita de San  Antonio de la Florida pero dadas las condiciones de insalubridad solicitaron a los Reyes Católicos en 1503su traslado fuera del recinto amurallado, en un prado en alto junto al arroyo Abroñigal, que pasaría a ser conocido como Prado de San Jerónimo.

 

Por tanto, antes de elegir Felipe II en 1561 a Madrid como capital del reino, Madrid ya contaba por tanto con un convento jerónimo sobre este prado de Atocha.

 

Los Jerónimos, cumplieron siempre su papel de Aposentadores Reales, tanto aquí en Madrid, como en Yuste o El Escorial. Por orden de Felipe II a Juan Herrera se trazó un primer proyecto de ampliación hacia el norte añadida a San Jerónimo el Real para después en 1633 su nieto Felipe IV ampliarlo hasta convertirlo en el Palacio que fue, aunque construido con un ladrillo tan mal cocido que no resistió el paso del tiempo, a excepción del Salon de Reinos y el Casos del Buen Retiro que formaban parte del Palacio.

 

Durante la Guerra de la Independencia el palacio fue ocupado por los franceses que acabaron de arruinarlo, calentándose con la madera de puertas, muebles y artesonados, llegando a convertir en leña el retablo mayor de la iglesia (regalo de Felipe II a los monjes jerónimos). Asimismo en 1808 destrozaron la portada gótica que embellecía la fachada principal del templo.

 

La iglesia fue utilizada como almacén de pólvora y balas de cañón por las tropas quedando en ruinas tras la entrada en Madrid de las fuerzas hispano inglesas comandadas por el general Wellington.

 

En 1836, durante la desamortización de Mendizábal se utilizó la iglesia como parque de artillería y el monasterio como cuartel de infantería y prisión militar. Las necesidades de defensa contra un posible ataque carlista convirtió Madrid en un desfile de soldados uniformados.

Fue el rey consorte de Isabel II, Francisco de Asís, el que promocionó la restauración de los Jerónimos consiguiendo que se retiraran las piezas de artillería. Pascual Colomer, fue el arquitecto que proyectó la nueva portada de la iglesia y ejecutada por el escultor Ponciano Ponzano.

Para evitar las dificultades de acceso al templo Enrique María Repullés trazó en 1905 las escaleras que ascienden desde la calle Ruiz de Alarcón para la boda de Alfonso XIII y la Reina Victoria; habiendo restaurado también el interior del templo entre 1879 y 1883.

 

San Jerónimo el Real es el ejemplo vivo del esplendor gótico resurgido en la primera parte del siglo XIX. Con las arcas reales casi vacías Isabel II decide parcelar los alrededores del templo y venderlo a manos privadas constituyéndose poco después este hermoso lugar en el actual Barrio de los Jerónimos.

 

San Jerónimo El Real Madrid

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